La convivencia salió redonda. Salimos el sábado 26 a la 1 del mediodía de Aneto. Paramos para comer en una gasolinera donde nuestros chicos pudieron tener un intercambio cultural con un hippie (en relación al reciclaje de latas de coca-cola). Una vez llegados a Teruel, al “viejo” Colina nos pusimos a estudiar intensamente. Después de una hora de intenso estudio nuestros chicos sacaron la bestia en el partido de fútbol Aneto-Colina. Gracias al refuerzo de unos chicos del barrio que se unieron con nosotros para hacer frente a las hordas de Colina, pudimos plantar cara a los 15 jugadores del equipo rival. El partido no pudo estar más igualado. Lástima que el arbitro pitara final del partido en uno de los pocos momentos que el marcador estuvo en nuestra contra. Perdimos de uno. Una vez finalizado el partido, nos fuimos a merendar a Colina y después polis y cacos en el parque de la Estrella. Antes de cenar los chicos recibieron una charla impartida por el gran orco Ismael que les habló de compañerismo y amistad. Después de practicar el lanzamiento de dardos cenamos y empezamos una kilométrica partida de risk del Señor de los Anillos
. El confiado equipo de Germán hizo una alianza con Miguel C. que este rompió en el momento justo. La puñalada “primocida” hizo que

el equipo de Germán fuera completamente derrocado. Solo sobrevivieron unos valientes orcos en un reducido enclave rodeado por elfos del equipo de Álvaro S. y Carmelo P. Mientras, los orcos negros de Miguel conquistaron toda la Tierra Media. Después de la partida de Risk aún dio tiempo a jugar un rato a Tinieblas. A destacar los sustos que de Ismael que hicieron que más de uno se le saliera el corazón por la boca. A la mañana siguiente pudimos tomar un suculento desayuno y después de otro rato de estudio nos fuimos a misa. A continuación nos fuimos a visitar Teruel, donde pudimos ver lo pequeño que es el toro de la plaza del Torico, la Catedral, y el museo provincial de Teruel donde lo que gustó más a los chavales fueron las calaveras y la maqueta del asalto de los romanos a una población íbera. Una vez de vuelta a Colina el chef Ismael nos preparó una suculentas hamburguesas con huevos y bacon. Miguel C. confesó que fue la mejor comida de su vida. Después de recoger todo fuimos con las bicis de Colina al nuevo Club Colina que acaba de abrir sus puertas. Los chavales disfrutaron de lo lindo haciendo una batalla de sumo en el polideportivo de hierba artificial del nuevo Club. Después de hacer un intercambio de pareceres con Fernando e Ignacio sobre las instalaciones nos volvimos a Aneto.

¡Un viaje espectacular!

 

 

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