La verdad es que el día no nos podría haber salido mejor. Poco viento, para lo que es Zaragoza, sol, y una temperatura de 20 grados agradabilísima.

Salimos a las 11.30h. de Aneto después de jugar un rondo en el patio. Fuimos rápidos hasta Santa Isabel, guiados por Isma, donde nos esperaba nuestro sherpa Javier H. Nos guió por un camino de tierra, lejos de las carreteras más transitadas, pasando cerca de algunas canteras, muchos campos, y alguna granja de cerdos (con su olor característico). El último tramo hasta Villamayor, de subida y con un poco de viento en contra, se hizo un poco más cansado, sin embargo, conseguimos llegar sin más problema. Llegar hasta la cima del monte donde se encuentra la ermita tuvo su emoción, porque encontrar el camino no es del todo fácil, y la pendiente maja. Unas buenas señoras abrieron la ermita para que pudiéramos rezar el rosario, cosa que hicimos, a la vez que contemplamos la cantidad de obras de arte de siglos pasados. La comida en la plaza de Villamayor acabó con el juego del pi, o bote bote como dice Lucas. Nacho M., Manu L. fueron los ganadores. Antes de irnos del pueblo, pasamos por una calle dedicada a uno de los presentes (Ver foto).

La vuelta se hizo rápida. Haciendo una parada técnica en casa Aznar, y seguimos raudos hacia Zaragoza, donde nos esperaba el descanso y un Call of Duty.

Como tantas veces Miguel B. demostró su buen estado físico y su pasión por la bici, yendo arriba y abajo, sin parar. Josué se nota que va progresando, y va sacando su poderío físico. Los únicos percances un par de caídas sin consecuencias de Josué y Lucas, y algún choque entre bicis que no consiguieron desequilibrar al guía Isma. Aunque la rueda del sherpa pinchó, pudo volver a su casa, previo recambio, sin problemas.

Acabamos con ganas de volver a hacer otra excursión.

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