Antes de nada agradecer a la familia Iznardo que nos ha dejado estos 3 días su casa para que podamos pasar estos días que han sido espectaculares.

Salimos el lunes por la tarde y llegamos a Villanúa ya para cenar. Después de la cena nos fuimos al parque cerca del río a jugar al ya famosos bote-bote (o como también se conoce). Allí se demostró las grandes capacidades de camuflaje de Juan que jugó con toda su pillería para confundirse con un árbol. Edson y Gabriel descubrieron que no es su juego. Mientras que Miguel Ángel fue la revelación, consiguiendo ser el último en dos ocasiones y chutar el bote, salvando de esta manera a todos los que habían sido capturados.

El martes nos levantamos, desayunamos, recogimos todo, y después de una charlita a cargo de Ismael nos fuimos a Francia al párking de Sansanet para empezar la excursión al ibón de Estanés. En el párking descubrimos que la Zazu mochila no se encontraba en el maletero de la furgoneta, alguno de los dos hermanos (nunca sabremos de quién fue la culpa) se la olvidó. Gracias a Dios sólo había en ella algunos trozos de pan para bocadillos, y una botella de agua. La subida de hora y media fue muy entretenida para José María, que se dedicó a buscar atajos para acortar el camino (o en algunas no pocas ocasiones alargar). En fin, a pesar de todo llegamos al ibón perfectamente. Bueno, no tan perfectamente, José María y Pedro les dio un arranque de nostalgia de la pista americana del campamento y se hundieron hasta la rodilla de barro en un río (todo por ir por un atajo, por cierto!). En el ibón comimos unos suculentos bocatas de jamón y panceta con queso que se encargó Lucas de preparar. El sol picaba, lo pueden acreditar nuestros cuellos. Es por eso que los más valientes se bañaron en el ibón. Volvimos con mucha calma (y alguno buscando atajos) y llegamos al párking sin ninguna novedad. Por la tarde, después de ducharnos, jugamos al Saboteur, un juego muy divertido de identidades ocultas. Después de ir a Misa a Jaca, volvimos para cenar unos Spaguettis que se encargó Isma de preparar. El juego de la noche fue una búsqueda de pistas por el pueblo. A pesar de haber 18 pistas, sólo se encontraron 5. No se sabe si por la pericia de encargado del juego, o la ineptitud de los buscadores. La brigada brutal (Isma y Lucas) se encargó de hacer más emocionante la búsqueda, capturando los zapatos de José, Juan, y Pedro, y lanzándolos calle abajo. El equipo de Edson y Gabriel fueron los más hábiles para esquivar a la brigada. Sin embargo, sólo consiguieron encontrar 1 pista. El equipo de José y Miguel Ángel, fueron finalmente los ganadores.

El miércoles nos levantamos, recogimos todo, y después desayunamos. Otra vez, después de la charla de Isma salimos hacia Canfranc, donde después de liarnos el GPS conseguimos llegar hasta el inicio de la excursión. Esta vez José María optó por no buscar atajos y limitarse a seguir al sherpa Isma por el valle de Isa, que así es como se llama el valle. Miguel Ángel y José son los que se mostraron más duchos en el senderismo, ya que no había quién los parara. La excursión, más corta que la anterior , ha terminado en la cascada de las Negras, espectacular caída de agua donde los más valientes nos hemos bañado. Edson como pez en el agua, se ha tirado varias veces a las frías aguas, siguiéndole en el arrojo los hermanos Zazurca Iguaz, Juan y Gabriel. Los bocadillos de huevo frito, y salchichas han animado a remojarse otra vez antes de volver a la furgoneta, y después hacia Zaragoza.

¡Un plan para repetir!

Un pensamiento sobre “Crónica y fotos de la convivencia montañera a Villanúa”

  1. isabel dice:

    gracias por las fotos y por todo
    ,se agradece

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