Este fin de semana fue muy intenso para los 9 que participaron en la convivencia de Escarrilla. Salimos el viernes a las 19.30h de Aneto. Llegamos a Escarrilla y después de cenar fuimos a un pinar cerca del pueblo donde los chicos tuvieron que demostrar sus habilidades de sigilo y mimetismo en medio de la noche. El sábado por la mañana nos fuimos a subir la Punta Cucuraza de 1767. Tuvimos que subir un desnivel de 500 metros . Afortunadamente, el camino discurría por medio del bosque, alternando sol y sombra. Para todos fue una auténtica prueba de fortaleza ya que la subida duró casi 2 horas. Manuel demostró ser el que estaba en mejor forma, subiendo como Pedro por su casaLa última cuesta fue la más complicada ya que era muy empinada, llena de pinaza y piñas del tamaño de una pelota de ping-pong, lo que provocó más de un resbalón. Carmelo demostró sus habilidades para reptar por sitios complicados. Fue el primero en subir hasta la cresta.  Con un poco de esfuerzo, los demás conseguimos llegar. El pico quedaba a pocos centenares de metros, lástima que hubiera algunos que se perdieron en ese momento, yéndose en dirección contraria, y no alcanzaron la Punta Cucuraza. Sin embargo, como los demás, demostraron que están en muy buena forma física. La bajada se hizo rápida, tal vez por el run run del estómago que gritaba por su inactividad. Al llegar a Escarrilla, hacia las 15.30, nos tomamos un suculento aperitivo, mientras Ismael y Óscar nos preparaban una comida más que abundante compuesta de macarrones con tomate, lomo con queso, y melón. Gracias a esa comida, los chicos tuvieron fuerzas para enfrentarse a las 2 horas de estudio de la tarde. Por la noche, después de cenar unas tortillas ninja made Ismael, volvimos a ir al pinar para jugar al juego de las lechugas (Juan disfrutó con este juego como un enano) y al de los ninjas. El domingo nos despertamos temprano para jugar un partido de fútbol a las 10. William volvió a demostrar ese arranque estilo Ronaldo, que tiene. Una vez terminado el partido nos fuimos a misa a Sallent de Gállego. Después de comer unas hamburguesas y helado de limón, recogimos y nos volvimos a Zaragoza para llegar a Aneto a las 18.30h.

Desde la web queremos agradecer a la familia Jarque su generosidad al dejarnos su casa. ¡Muchas gracias!

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