Ni un día desperdiciado y es que hay que aprovechar el tiempo disponible al máximo. De momento el lunes, los intrépidos ciclistas desafiaron a las inclemencias del tiempo y se dieron un largo paseo, comida incluida, por la ribera del Ebro.
Y el martes, visita obligada al asilo de las Hermanitas, en San José, para cantar a los residentes un recital de villancicos. Aquí quedan las imágenes

 

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