Domingo 29 de julio

Salimos de Aneto hacia las 9 de la mañana rumbo a Toulouse. Paramos en Torreciudad donde pudimos asistir a Misa de 11. Luego continuamos nuestro camino hacia la Galia. Al mediodía, tras repostar combustible en la gasolinera de Parzán, antes de pasar la frontera y comprar algunos víveres, hicimos un alto en un paraje del Pirineo donde ya habíamos estado el año pasado. Yendo por la D929, es un desvío para entrar al camping de Moudang, en Aragnouet, en la región francesa de los Altos Pirineos. Antes de llegar hemos pasado el desvío que te lleva hasta Piau Engaly. Al volver a iniciar la marcha pasamos por otra afamada estación de esquí: Saint-Lary-Soulan.

Esa tarde visitamos la ciudad de Toulouse, capital de la occitania y contemplamos la basílica de San Saturnino, máximo exponente de las llamadas «iglesias de peregrinación». Se trata de la iglesia románica más grande de Occitania y la segunda más antigua de toda Francia, después de la abadía de Cluny.

Después nos encaminamos a la casa de Florien y Myriam de Tournemire, en pleno campo occitano a unos 40 kilómetros de Toulouse. Edu pudo admirar el tamaño de los cultivos de maíz. Y entonces pronunció solemnemente la frase más célebre de la convivencia: ¡Menudo panizo! La verdad es que pudimos bañarnos en la piscina antes de cenar, lo cual estuvo muy bien dado que habíamos estado todo el día viajando en la furgoneta.

En la cena nos prepararon unas patatas asadas y unas salchichas a la plancha. Nosotros aportamos unos ibéricos. También nos obsequió con unos vinos borgoñones de la zona, rosado y tinto. Hablamos de muchas cosas, también sobre la Obra. Florien también nos invitó a visitar al día siguiente el castillo de Pierrefitte, que es la residencia de verano de sus padres, los señores de Tornemire.

La casa donde nos alojamos es una antigua finca rural, que fue adquirida en un estado bastante ruinoso y la han rehabilitado para convertirla en una vivienda habitable. Para acceder a las habitaciones donde dormimos había que subir por una escalera de mano.

Lunes 30 de julio

Después del desayuno estuvimos viendo las diversos cobertizos y dependencias de la finca. Tras la recogida, nos encaminamos hacia Montauban, una localidad distante una hora aproximadamente, aunque es necesario pasar por un montón de carreteras secundarias con muchísimas rotondas. Allí asistimos a las 11:00 a la Santa Misa en la Maison de Retraite de l’Ange Gardien, una residencia de ancianos donde hay una capilla. Al terminar, Javier tuvo que atrapar un pájaro que se había colado en el edificio.

Después nos dirigimos al castillo de Pierrefitte, distante unas dos horas y media, a 261 kilómetros. Antes paramos a comer en un cercano lago cuyas aguas dividen los departamentos franceses de Corrèze y Cantal. Al otro lado del lago se divisa el castillo de Val. En este lago hay diversas instalaciones de camping, piscina y deportes acuáticos.

Tras la comida, en el castillo nos esperaban los señores de Tournemire, que nos enseñaron las dependencias de la parte de debajo del castillo. Una pequeña capilla con un documento en el que el obispo autoriza a la familia a tener una capilla en el castillo. La biblioteca curiosamente decorada con varios animales disecados que dejan traslucir la afición a la caza. Merendamos una trenza de Almudévar con un vino de borgoña fresquito. Nos contaron algunas cuestiones sobre la historia del castillo, un edificio emblemático cuya construcción hay que situar entre los siglos XIII y XV.

Nos despedimos con una foto y pusimos rumbo a la capital de Francia. Teníamos 500 kilómetros y 5 horas por delante. Tras varios intentos por encontrar parking, decidimos dejar esa noche la furgoneta en la calle y aparcar al día siguiente. Nos alojamos en el albergue para gente joven: Saint Christopher’s Inn, en el XIX Distrito de París (XIXe arrondissement de Paris, en francés). Las habitaciones de Saint Christopher’s Inn llevan el nombre de diversos monumentos de París. La que nos asignaron tenía el nombre de Les invalides ¿pura coincidencia?

Martes 31 de julio

A la mañana siguiente, tras el desayuno nuestro primer objetivo fue encontrar un parking para la furgoneta de un tamaño adecuado. Lo encontramos en el Parking Indigo Euronord Lariboisière (1 bis Rue Ambroise Paré), situado muy próximos a la Gare du Nord, la estación del norte. Esto fue gracias a una aplicación que Chema encontró en internet para localizar parkings en Paris y gestionar su pago.

Después nos encaminamos a la Catedral de Nôtre-Dame de Paris, donde asistimos a la Misa a las 12:00 h. Al terminar nos fuimos a una tienda de comida rápida donde ya habíamos estado el año anterior, cruzamos el Pont d’Arcole y nos sentamos en unas hamacas públicas en el parque de las riberas del Sena, viendo pasar por el río numerosas barcazas atestadas de gente. Nos tomamos un café para despejarnos un poco en una cafetería situada en la 14 Rue Jean de Beauvais.

A continuación nos dirigimos a la Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa situada en la 140 Rue du Bac. La que relación entre San Josemaría y esta devoción queda bien explicada en una entrada de la web de la Obra. En este lugar hicimos la oración.

Luego nos dirigimos a Los Inválidos, monumento que en su día fuera una iglesia y hoy es un lugar conocido especialmente por albergar los restos de Napoleón. El complejo de Les Invalides responde a la voluntad del rey Luis XIV de Francia, que ordenó su construcción el 24 de febrero de 1670, con la intención de que las instalaciones ofrecieran cobijo para los veteranos inválidos de guerra que quedaban sin hogar. También paseamos por los jardines del palacio de Luxemburgo, cuyas vicisitudes e importancia histórica nos fue relatando Alex.


Nuestro siguiente objetivo: el Panteón. Monumento de estilo neoclásico situado en el V distrito de París. Erigido en el corazón del Barrio Latino, en la montaña Santa Genoveva, está en el centro de la plaza del Panteón y rodeado por el ayuntamiento del V distrito, el Henri-IV, la iglesia Saint Étienne du Mont, la biblioteca de Santa Genoveva, la Universidad de París I (Panthéon-Sorbonne) y la Universidad de París II (Panthéon-Assas). La calle Soufflot le dibuja una perspectiva hasta el jardín de Luxemburgo. Inicialmente previsto en el siglo XVIII para ser una iglesia que albergaría el relicario de santa Genoveva, este monumento está destinado a honrar a los grandes personajes que han marcado la historia de Francia.

Después nos dirigimos al campo de Marte y al monumento más icónico de París: la Torre Eiffel. Allí afrontamos el desafío de ascender buena parte de esta estructura de hierro por las escaleras.

Fuimos a buscar las entradas de Versalles en una oficina de turismo situada en 2 Rue des Pyramides y a continuación fuimos a cenar a un macdonalds cercano, en 184 Rue de Rivoli. Luego cogimos el metro ya de vuelta para el albergue para descansar ya que el día siguiente se presentaba también bastante intenso.

Miércoles 1 de agosto

Este día está marcado por la visita al palacio de Versalles. Fuimos en transporte público, en metro y tren de cercanías. Al llegar allí el primer impacto fue el hecho de observar una inmensa cola de gente aguardando para poder entrar a este suntuoso palacio. El panorama parecía un tanto desalentador. La guía turística nos aconsejó visitar en primer lugar los jardines y ya por la tarde, con menos gente en la cola, entrar en el interior del palacio. Hay que decir que los jardines son inmensos y que recorrerlos a pie es una tarea ímproba. Comimos en plan picnic en las inmediaciones, comprando algunas viandas en un supermercado local. Luego entramos al interior, aunque apenas tuvimos cola.

Todo es realmente bonito, pero tiene su lado amargo al tenerlo que ver todo como si estuvieses haciendo cola. Te sentías como si fueses parte de un rebaño de ovejas. Apenas tienes espacio para disfrutar de las salas sin que alguien te empuje o se ponga “educadamente” justo delante de ti. Esto desluce mucho la visita, sobre todo en estancias como la Galería de los Espejos donde pierdes toda la perspectiva de la sala.

A la vuelta ya en París, asistimos a la Santa Misa en la catedral de Nôtre-Dame a las 18:30. Después nos fuimos a uno de nuestros rincones preferidos de la ciudad: la terraza con sillones que se ubica junto al ayuntamiento, a la orilla del Sena. Un sitio perfecto para reponer fuerzas después de tanta caminata.

Tras merendar un poco y reponer fuerzas, fuimos a recoger al sexto pasajero de la expedición: Isma, que venía en avión. Quedamos en la Gare du Nord. Cenamos por cerca, Cena de Burger King al lado de la estación.
Cervezas en montmartre y sacre coeur.

Jueves 2 de agosto

Pusimos rumbo a Bélgica. En el trayecto hicimos una parada en la catedral de Reims, lugar de coronación de los reyes de Francia. En los alrededores comimos de picnic en el jardincillo que había en el exterior.

En Bélgica dejamos a Santi en la residencia universitaria de Bauloy, en Lovaina La Nueva.

Hubo oportunidad de visitar Bruselas. En el viaje de regreso paramos en Amiens, que también es un gran sitio. Y la estancia en Rennes fue también muy agradable. Asistimos a Misa el domingo en el convento de las carmelitas de Nantes, aunque no pudimos saludar a un viejo conocido.

 

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