Gran convivencia en Galicia.

Salimos el jueves 11 de octubre a las 9:00 desde Aneto. A las 11:45 hicimos un descanso en Fonzaleche, tras haber pasado el desvío de Pancorbo en La Rioja. Nuestro destino: la casa de Montecelo, en Paderne, provincia de La Coruña. Se trata de un sitio ubicado en la ría de Betanzos. A nuestra llegada lo primero que hizimos fue ir directos a la playa de Miño, aunque ya era un poco tarde y la luz pronto desapareció tras el crepúsculo del Finis-terrae.

No faltaron las partidas de lobos, en las cuales se mostraron las capacidades para dominar una situación y lanzar faroles y bombas de humo para encubrir la verdadera identidad de los protagonistas en unos casos y desenmascarar a los oponentes, en otros.

El viernes 12 de octubre fuimos a la playa de Valdoviño, al norte de donde nos encontrábamos. El viento era muy fuerte, la arena te azotaba todo el cuerpo como si fuera una lija y el mar estaba picado, con olas de dos metros. Lo cual no hacía la situación muy agradable para estar allí. Por la tarde fuimos a la ciudad de La Coruña. Paseamos por el Paseo Marítimo, el puerto, la torre de Hércules. Fuimos a Misa a la parroquia de San Jorge.  Nos tomamos un helado y de vuelta para Montcelo vimos, después de cenar la película de La Roca.

Al día siguiente, sábado 13 de octubre, nos encaminamos como peregrinos a Santiago de Compostela, donde asistimos a la Misa del peregrino en la catedral a las 12:00 h. A rebosar de gente. Con toda solemnidad, los tiraboleiros fueron ondeando el botafumeiro por el transepto tras la bendición final. Dimos el consabido abrazo al apóstol habiendo hecho una cola que daba la vuelta a toda la girola. Al terminar, salimos afuera y compramos algunos productos típicos del lugar. Fuimos a comer a la casa y por la tarde un baño, esta vez, mucho más tranquilo en la playa de Miño, mucho más resguardada en la ría de Betanzos. Usamos las tablas de bodyboard para coger olas e incluso una cámara de neumático de tractor. En estas fotos podéis ver a los vigilantes de la playa en su medio acuático.

También pudimos sacar un tiempo de estudio para repasar las asignaturas y deberes que esperaban a todos a la vuelta de vacaciones.

En resumen: gran sitio, gran convivencia, buenos lugares y mejores personas. ¡Volveremos, caraillo!

 

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